CONSEJOS PARA VOLVER A UTILIZAR TU COCHE TRAS UNA GRAN NEVADA

 

Tras una gran nevada como la que ha dejado a su paso la borrasca Filomena, es necesario no cometer ciertos errores a la hora de ponerte de nuevo al volante de tu vehículo.

A continuación te damos unos cuantos consejos útiles:

  1. Comprueba que el tubo de escape no tenga nieve. Un bloqueo podría provocar que el interior se llenara de monóxido de carbono al encender el vehículo.
  2. Limpieza lunas: Conectar la calefacción al máximo y dirigir el aire hacia el parabrisas, pero con cuidado porque un cambio brusco de temperatura podría rajar el cristal. Rascar el hielo con un instrumento que no arañe y, después, accionar el limpiaparabrisas, ya con calor dentro y mucho hielo derretido. Las mejores opciones son la rasqueta de hielo y el cepillo de nieve. A la hora de limpiar el parabrisas y descongelarlo, hay que utilizar dos instrumentos que son los más recomendados: Una rasqueta de plástico o un cepillo de nieve y un líquido anticongelante. Hay que extender el líquido por el cristal e ir rascando poco a poco con la rasqueta o el cepillo de nieve, para no provocarle arañazos al coche. Hay que evitar 2 maneras de quitar el hielo y la nieve de la luna, el parabrisas y el resto del coche: La primera es con agua caliente, que nunca deberías usarla, ya que el parabrisas es una lámina de vidrio fina y frágil pegada a dos capas de plástico y vidrio. Si el cristal está congelado, al echar el agua caliente el golpe térmico es como martillearlo. La otra forma casera que se ha extendido mucho es la sal, algo a lo que se recurre habitualmente para quitar el hielo de las carreteras. Pero para el cristal no funciona, porque no descongela, deshace el hielo de manera muy lenta y funciona más para evitar que se produzca la congelación. Encima, puede rayar el parabrisas y es corrosiva para la chapa del vehículo. No obstante, si tu coche dispone de lunas térmicas, con un sistema incorporado para este tipo de ocasiones, lo más normal es que apretando el botón el agua se derrita y no haga falta hacer nada más, pero depende también de la fuerza del mismo, ya que las última nevada ha sido más fuerte de lo esperado.
  3. Arranque: Si tu coche es de gasolina, intenta arrancarlo una primera vez. Es posible que no lo haga por culpa de que la batería esté fría. Vuelve a intentarlo pasados entre 20 y 30 segundos. Al segundo o tercer intento deberías lograrlo. En caso de que sea diesel, conviene no arrancar al primer intento. Este tipo de vehículo necesita de un tiempo entre los dos topes que tiene el giro de la llave antes de arrancar: uno primero para calentar las resistencias del interior de los cilindros y el segundo para arrancar el coche. En este caso, tras una nevada o helada, va a necesitar más tiempo para lograr esa temperatura óptima en el interior de los cilindros, por lo que recomendamos girar varias veces la llave entre el nivel cero (el que encontramos cuando introducimos la llave en el bombín) y ese primer tope. Y dejar varios segundos entre los giros. Solo tras haber hecho este ejercicio cinco veces deberemos arrancar el coche. En caso de que nuestros coches no arranquen, ya sea gasolina o diesel, el problema puede estar en la batería por lo que deberíamos ayudarnos de un arrancador o de la de otro coche que de electricidad al alternador del nuestro. Si ni aun así logramos arrancar el coche, el problema podría ser mayor y habría que llamar a nuestra aseguradora o a una grúa. Por su parte, en los híbridos e híbridos enchufables, la recomendación es la de dar prioridad al uso del motor térmico, proceder de igual manera que antes indicamos con el de gasolina y dejar el motor eléctrico para más adelante. Así evitaremos llevarnos una sorpresa cuando le toque actuar al de gasolina. En cuanto a los eléctricos, estos están preparados para funcionar a este tipo de condiciones aunque las bajas temperaturas podrían restar autonomía a sus baterías.
  4. Inicio de la marcha: Con el coche ya arrancado, la siguiente recomendación es la de desconectar todos los componentes que consuman electricidad. Necesitamos que la batería vuelva a recuperar el máximo de carga. Olvídate de la calefacción por ahora. Esta necesita que el motor esté caliente para subir la temperatura del habitáculo y aunque la conectemos mientras retiramos la nieve o el hielo, al entrar vamos a encontrar el habitáculo frío igualmente. Mejor esperar unos minutos, a cuando ya estemos circulando, para conectarla. Solo entonces dará aire caliente. Con el coche arrancado y con techo y cristales despejados debemos hacer una serie de comprobaciones antes de iniciar la marcha. Con mucha suavidad intentaremos comprobar la dureza de los pedales del embrague y el freno (no el del acelerador), hay que probar que las marchas se engranan con normalidad y que el volante gira. Solo entonces debemos iniciar la marcha, siendo muy cautelosos y suaves al principio de nuestro viaje. Y no solo porque la carretera pueda seguir presentando nieve o hielo. En los primeros metros prueba que los frenos responden y que las marchas también cambian como procede. Y ten en cuenta que los neumáticos, si no son neumáticos de invierno, los primeros kilómetros estarán frío,s por lo que no ofrecerán la suficiente motricidad lo que se traduce en que pueden derrapar y que su distancia de frenada será superior.
  5. Circulación: Cuantos menos movimientos rápidos hagamos, mejor se comportará el coche. Para reducir la velocidad haz movimientos suaves con el volante y toca suavemente el pedal del freno, siempre que sea posible hacerlo. Aprovecha el freno motor, aunque recuerda que es mejor circular con marchas largas para que las ruedas patinen lo menos posible. Para subir pendientes, utilizar la marcha más larga posible para no patinar sobre la calzada. Mucho cuidado al adelantar. El comportamiento del vehículo puede ser más impredecible si hay nieve y la reacción de los conductores nos puede sorprender. Si la carretera tiene mucha nieve, analiza bien si vale la pena adelantar, ya que esta maniobra supone cierto riesgo.

Pero lo más importante es tener precaución y utilizar el vehículo solo en caso de que sea estrictamente necesario.

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